Casi todas las empresas miden una sola cosa: cuánto vendieron. El problema es que ese número llega tarde y no te dice qué falló. Un embudo de siete etapas te deja ver el camino completo del cliente y poner una métrica en cada paso.
1. Atraer
Resultado: que las personas correctas sepan que existes. Acción: contenido, pauta y presencia donde ya está tu cliente. Métrica: alcance calificado y costo por visita, no solo “likes”.
2. Interesar
Resultado: que esa persona quiera saber más. Acción: un mensaje claro que responda “¿esto es para mí?”. Métrica: tiempo en el sitio, clics a la oferta y mensajes iniciados.
3. Convertir en prospecto
Resultado: tener un nombre y una forma de contacto. Acción: formularios cortos, WhatsApp y una razón para dejar sus datos. Métrica: tasa de conversión de visita a prospecto y costo por prospecto.
4. Calificar
Resultado: separar a quien puede comprar de quien solo pregunta. Acción: tres o cuatro preguntas clave, hechas por tu equipo o por un agente de IA. Métrica: porcentaje de prospectos calificados y tiempo de primera respuesta.
5. Cerrar
Resultado: la venta. Acción: seguimiento puntual, propuesta clara y un proceso comercial que no dependa de la memoria de nadie. Métrica: tasa de cierre y duración del ciclo.
6. Entregar y retener
Resultado: un cliente que vuelve a comprar. Acción: una buena primera experiencia y contacto después de la venta. Métrica: recompra y cancelaciones.
7. Recomendar
Resultado: clientes que te traen clientes. Acción: pedir la recomendación en el momento correcto y facilitarla. Métrica: prospectos referidos y reseñas nuevas.
Cómo leer tu embudo
Pon las siete métricas en un solo tablero y revísalo cada semana con las mismas preguntas: ¿qué etapa empeoró?, ¿qué cambiamos?, ¿qué vamos a probar? Si una métrica no te lleva a una decisión, sobra.



