Cuando cada asesor atiende desde su teléfono personal, la empresa no sabe cuántos prospectos llegaron, quién los atendió ni cuántos se quedaron esperando. Estas prácticas lo cambian.
Un solo número de empresa
Usa un número de la empresa conectado a una bandeja compartida. Si un asesor falta o se va, las conversaciones se quedan contigo.
Responde rápido, siempre
La primera respuesta es la que más pesa. Define un tiempo máximo de respuesta y usa mensajes automáticos o un agente de IA para que nadie espere fuera de horario.
Etiqueta cada conversación
Marca en qué etapa está cada prospecto: nuevo, calificado, cotizado, ganado o perdido. Así sabes a quién darle seguimiento hoy.
Seguimiento con fecha
Después de enviar una cotización, programa el siguiente contacto. Los recordatorios automáticos evitan que la oportunidad dependa de la memoria del asesor.
Plantillas, no robots
Ten mensajes base para lo más común, pero personalízalos. Una plantilla ahorra tiempo; un mensaje genérico se nota y se ignora.
Mide lo que pasa
Cuántas conversaciones entran, cuánto tardas en responder y cuántas terminan en venta. Con esos tres datos sabrás si el problema está en la atención o en la oferta.



